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El rescate de
la cerámica nazarí, plagada de tonos dorados y
formas angulantes que evocan la elegante belleza y la exuberancia
del arte desarrollado en el reino andalusí de Granada
entre los siglos XII y XV, es la principal apuesta de esta empresa
ubicada en las afueras de Lanjarón. La loza dorada, vidriada
y decorada con óxidos y lustres metálicos sobre
fondo blanco, que se exportaba ya en tiempos de la monarquía
nazarí a toda Europa a través de Mallorca, ha
sido rescatada en este taller artesano de Isabel Orantes para
gozo del visitante. El destello de los tonos dorados nos transporta
al ambiente palaciego de la Alhambra, al reflejo del sol en
el agua estancada, a la magia de Sherezade, a elementos, en
última instancia, tan propios de nuestra cultura "hispano-árabe"
que apasionan a los curiosos convirtiéndose en productos
muy demandados.
Los
diferentes objetos artesanos realizados en el "Taller
Dolores Chaves" siguen una de estas variantes: oro o
cobre, y para su fabricación se utilizan materias primas
como el barro, los esmaltes, los pigmentos naturales como
el cobalto o el cromo y, por último, los llamados lustres
de tercera cocción (que son, precisamente, el oro y
el cobre). Espejos, platos, vasos de la Alhambra, alcuzas,
albarelos, palmatorias y cobre nazarí son las piezas
que, rescatadas de la tradición alfarera andalusí,
pone Isabel Orantes a la venta en su taller.
La
gran complejidad que entraña el proceso de creación
de la cerámica nazarí, que para obtener sus
delicados matices de color recurre a la depurada técnica
del vidriado, los diminutos motivos decorativos geográficos
y la delicada cocción en tres fases de cada pieza,
hacen del trabajo de Isabel Orantes algo que trasciende del
terreno empresarial para adentrarse en las raíces mismas.
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